Maite Rodríguez

Quién soy

Maite Rodríguez


Hace 32 años, comencé mi gran pasión por la restauración como camarera de restaurante. Sentí una gran liberación, un flechazo y un regalo, porque, además de aprender la profesión que me apasionaba, me pagaban por ello.
El pequeño sueldo fue suficiente para independizarme y comenzar a aprender.
Fueron muchas horas de trabajo y a veces, sentía que era tan difícil que iba a necesitar media vida para aprender algunas cosas. Necesité muchas horas y mucho esfuerzo y descubrí que aprendes en la medida que tú quieres. En mi caso, no la tenía, porque quería y necesitaba instruirme en todo lo que me rodeaba en ese fascinante mundo.
Comencé a trabajar dos talentos que florecían en mí. Uno, atender a los clientes y el segundo, liderar un equipo de trabajo; inspirar a mis compañeros para que compartieran mis innovaciones o proyectos. Conseguí liderar equipos con resultados excelentes y eso me alimentaba las ganas de crecer más y más.
Cuando conseguí fundar mi primera empresa de restauración, conocía casi todas las claves para gestionar personas. Me había formado a conciencia en ello porque considero que el equipo humano es el factor más importante para cualquier empresa.
Me gusta absorber la sabiduría de los que han trabajado con cargos superiores al mío o diferentes, y esto me ha otorgado el privilegio de avanzar y de estar en continuo crecimiento. Siempre, siempre hay alguien de quien aprender.
Una de las fortalezas y valores que más trabajo es la humildad, ya que cuando vas cumpliendo objetivos, es muy fácil que te adulen y comiences a creerte lo bueno que los demás te dicen. La humildad me recuerda que todo es etéreo y que solo preguntando, leyendo y estudiando por mi cuenta lo que necesito para avanzar, es lo que hará que cumpla objetivos y esté alineada con mis valores. La humildad me ayuda a estar al lado del cliente y saber qué es lo que necesita en cada momento o qué le inquieta. Ellos y mi equipo son la verdadera razón de mis empresas.
Resumiendo, soy una camarera con empresa propia y trabajo para ser una gran anfitriona.
Quién soy

Maite Rodríguez


Hace 32 años, comencé mi gran pasión por la restauración como camarera de restaurante. Sentí una gran liberación, un flechazo y un regalo, porque, además de aprender la profesión que me apasionaba, me pagaban por ello.
El pequeño sueldo fue suficiente para independizarme y comenzar a aprender.
Fueron muchas horas de trabajo y a veces, sentía que era tan difícil que iba a necesitar media vida para aprender algunas cosas. Necesité muchas horas y mucho esfuerzo y descubrí que aprendes en la medida que tú quieres. En mi caso, no la tenía, porque quería y necesitaba instruirme en todo lo que me rodeaba en ese fascinante mundo.
Comencé a trabajar dos talentos que florecían en mí. Uno, atender a los clientes y el segundo, liderar un equipo de trabajo; inspirar a mis compañeros para que compartieran mis innovaciones o proyectos. Conseguí liderar equipos con resultados excelentes y eso me alimentaba las ganas de crecer más y más.
Cuando conseguí fundar mi primera empresa de restauración, conocía casi todas las claves para gestionar personas. Me había formado a conciencia en ello porque considero que el equipo humano es el factor más importante para cualquier empresa.
Me gusta absorber la sabiduría de los que han trabajado con cargos superiores al mío o diferentes, y esto me ha otorgado el privilegio de avanzar y de estar en continuo crecimiento. Siempre, siempre hay alguien de quien aprender.
Una de las fortalezas y valores que más trabajo es la humildad, ya que cuando vas cumpliendo objetivos, es muy fácil que te adulen y comiences a creerte lo bueno que los demás te dicen. La humildad me recuerda que todo es etéreo y que solo preguntando, leyendo y estudiando por mi cuenta lo que necesito para avanzar, es lo que hará que cumpla objetivos y esté alineada con mis valores. La humildad me ayuda a estar al lado del cliente y saber qué es lo que necesita en cada momento o qué le inquieta. Ellos y mi equipo son la verdadera razón de mis empresas.
Resumiendo, soy una camarera con empresa propia y trabajo para ser una gran anfitriona.

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